La noche del 31 de diciembre de 1931, mientras España despedía el primer año completo de la Segunda República, Salvatierra de de los Barros quedó a oscuras: la fábrica que daba el alumbrado dejó de funcionar porque el único obrero que la manejaba se puso en huelga y el pueblo entró en 1932 sin luz. El dato, menor en apariencia, tiene la virtud de haber quedado registrado por dos caminos independientes.
El primero es El Liberal de Madrid (1 de enero de 1932, p. 9). Dentro del parte que el gobernador civil de Badajoz transmitió de madrugada al ministro de la Gobernación, se lee:
«En Salvatierra de los Barros, por no trabajar la fábrica de la luz, se halla el pueblo a oscuras, ocurriendo lo mismo en Barcarrota e Higuera de Vargas.»
El segundo es el libro de actas municipal. En la sesión del 28 de enero de 1932 se aprueban treinta y dos pesetas
«a José Ramos Sánchez por el transporte en automóvil del Concejal Sr. Rodríguez Andana el 31 de Diciembre último para gestión en Zafra de personal capacitado para dar luz al pueblo en la noche de dicho día, por estar en huelga el que ocupa la fábrica».
Es el mismo hecho desde dos ángulos. La prensa aporta el marco; el acta, la textura: un concejal que sale en coche hacia Zafra, esa misma noche, a buscar a alguien capaz de devolver la luz. Y un detalle revelador: no se busca una empresa, sino «personal capacitado», y la huelga es la de «el que ocupa la fábrica», en singular. Bastaba la ausencia de un operario para dejar el pueblo sin alumbrado, señal de lo frágil que era aquella electrificación rural.
El Liberal agrupa el apagón con los sucesos de aquella misma noche en la provincia —Castilblanco, con cuatro guardias civiles muertos; Feria, con un obrero muerto—, pero su naturaleza es distinta: allí, conflicto agrario y violencia mortal; en Salvatierra, según la única fuente que lo detalla, una huelga en un servicio, sin incidente violento. La documentación local corrige así la impresión que la síntesis periodística podría inducir.
Un año que empezaba calentito
Con todo, la coincidencia de fechas no es casual. El apagón deja de ser anécdota de Nochevieja para convertirse en pórtico del año, y 1932 arrancaba, por decirlo llanamente, calentito. La provincia venía de una última noche con muertos a pocos kilómetros, y en Salvatierra la crisis obrera lo impregnaba todo desde la primera sesión.
Basta seguir el hilo del dinero en las actas de aquellas semanas. En la sesión del 4 de enero, el Ayuntamiento se adhiere a una propuesta que corría de pueblo en pueblo, lanzada por el de Castro-Urdiales, para pedir por telegrama a la Presidencia del Consejo de Ministros que los treinta millones de pesetas del primer premio del sorteo de Navidad se repartieran entre todos los municipios de España, en proporción a sus habitantes, «con el fin de dar trabajo exclusivamente a los obreros que carecen de él en cada pueblo». La idea —nacionalizar el Gordo y convertirlo en un fondo de obras contra el paro— no prosperó, pero retrata bien el estado de ánimo con que se abría el año.
Y donde no llegaban las ocurrencias llegaba la caja municipal. El Ayuntamiento venía apartando fondos para dar jornal a los parados a través de la «décima para remedio de la crisis obrera», cuyo remanente del año anterior se destinó a costear obras por administración: el empedrado de la calle Triana, el camino vecinal a La Parra, los primeros cimientos del futuro cementerio. La lógica era siempre la misma —levantar infraestructura pública era, sobre todo, una forma de repartir trabajo—, y de ahí también las gestiones en Badajoz para que en las obras de la carretera de Zafra no se emplearan obreros de fuera «por haber obreros sobrantes y en crisis de trabajo en este pueblo».
Leído así, el apagón encaja en su sitio: Salvatierra entró en 1932 a oscuras y en tensión, con un Ayuntamiento que la misma Nochevieja se movía para devolver la luz y que, apenas unos días después, ya andaba buscando dinero y obras con que dar de comer a sus parados…
Fuentes: El Liberal (Madrid), 1 de enero de 1932, p. 9 (Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España). Archivo Municipal de Salvatierra de los Barros, libro de actas de 1932, sesión de 28 de enero.